Palamos

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Palamos

Palamós se encuentra en una bahía de fina arena, entre los acantilados característicos de la Costa Brava. Palamós es un municipio de Girona, en la comarca del Baix Empordà, su puerto comercial es el tercero de Catalunya tras el de Barcelona y Tarragona.
Las playas, calas, instalaciones náuticas y el puerto pesquero son los principales atractivos del municipio, aunque tampoco hay que olvidar el trazado medieval de su casco viejo. Desde el vecino macizo de Les Gavarres, se puede divisar todo el perfil costero y es un paraje perfecto para practicar el senderismo o cualquier deporte de naturaleza.

Playas y calas:
La variedad del litoral de Palamós hace que el turista pueda disfrutar de las agradables temperaturas de la costa y de las aguas transparentes de playas de arena fina con tranquilidad. En la Gran Playa, la Playa de la Fosca o la Playa del Castell se pueden encontrar chiringuitos, restaurantes y animados paseos marítimos, por otro lado, si lo que se está buscando es la tranquilidad y el agua transparente de calas con fondos de roca Cala Margarida, Cala S?Alguer o Cala Canyers son perfectas.
El puerto pesquero, es el origen de la ciudad y se encuentra al pie del casco histórico. La tradición y la costumbre aun se siguen hoy en día: las barcas de pesca regresan cada día con pescados recién capturados y los llevan a la lonja, donde se subastan y venden.


La Costa Brava:
A lo largo de los 200 kilómetros de litoral que comprende la Costa Brava se encuentra todo un mosaico de poblaciones típicas mediterráneas, como L´Escala, Palamós, Sant Feliu de Guíxols, etc., con los tejados al sol y a la orilla del mar, junto a la playa, rodeadas de roca y pino verde. Es la singularidad de este encuentro entre la montaña y el mar lo que llevó al periodista Ferran Agulló a definir esta costa como la Costa Brava.
Pero no sólo el paisaje, el clima, el sol y la luz agotan las posibilidades de ocio y entretenimiento de estas tierras. En bicicleta o a pie, en coche o incluso a caballo, por el cielo, los senderos o bordeando las calas, la Costa Brava es un escenario inmejorable para paseos y excursiones. También para practicar deportes náuticos o el golf, dispone de las instalaciones e infraestructuras más adecuadas. Por otro lado, junto a las playas se encuentran grandes centros de ocio, como Empuriabrava, L´Estartit, Lloret de Mar, Platja d´Aro, Roses, Sant Antoni de Calonge... donde la diversión está asegurada hasta la llegada de la impresionante puesta de sol. Sus playas, de aguas limpias, cristalinas y libres de contaminación, reciben año tras año la calificación de bandera azul, que garantizan la calidad ambiental del agua y de la arena de las playas del litoral.

Algo que en ningún caso se puede dejar de descubrir es el alma de los fogones de esta tierra: la cocina de mar y montaña, el encuentro sublime de los frutos del mar con las carnes y las verduras de la montaña y del llano. El suquet de pescado, la sepia con guisantes, el pollo con cigalas, las albóndigas con gambas o el arroz a la cazuela quedarán en el álbum de los recuerdos como aquellas imágenes geniales que con frecuencia se sueñan al revivir las vacaciones.

No hay que perderse la visita al Parque Natural de Cabo de Creus, cuyo paisaje nos sugiere cómo debió de ser la Tierra en sus orígenes, o a los humedales del Parque Natural Aiguamolls de l´Empordà, a las islas Medes (en L´Estartit), las calas de Begur y Palafrugell, la ciudadela de Roses, las ruinas griegas y romanas de Empúries (en L´Escala), o a las villas medievales de Pals y Peratallada, los restos ibéricos de Ullastret y la Vila Vella de Tossa de Mar, los bellos jardines botánicos de Blanes y Lloret de Mar... En la Costa Brava se puede gozar de lo que probablemente sea la mayor concentración de atractivos y experiencias en el mínimo recorrido.